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Omisión

dos cabezas de cabra
desbocadas, filatelias y huesos tubulares, eyeballs
sobre hielo, y nos vamos
por grado de clase social:
mentira
semi-mentira
pecar a voces
te quiero
como la madre quiere al pródigo
smug and knowing
que volverías
y otra cosa:

esa tarde lamimos las flores
las botellas flotando en el agua
los hongos que plantan esporas
en los pechos de los insectos
y ni una vez nos detuvimos
a decir: esto somos

– un poema de la infame Jennívora, que le clava banderillas a las palabras como si fueran toros y además se da el lujo de hacer unos tamales buenísimos.

Anticipación

I think Serge Gainsbourg always said he was writing sad songs when he was happy and writing happy songs when he was sad, so there was always this feeling that you’re anticipating the next thing.

Thomas, de Phoenix, explicando lo que se siente estar en los Grammies (y ganar uno).

Tom Switfy en español

En un libro de Bathroom Reader que Iván trajo al departamento dedicaban una sección al juego de palabras en inglés llamado Tom Switfy, derivado de una serie de libros para jóvenes. Su objetivo es hacer un doble sentido entre una frase citada (o una línea de un diálogo) y la descripción de cómo fue dicho. Desde un principio me intrigó el ejercicio, pero no fue hasta hace unos días cuando vino a mí el primer Tom Swifty en inglés, luego de que me hicieran un examen de sangre y delineara un chiste anémico:

“I bet a low HCT might look good on your report if your boss is hiring anemic professionals”, my hematic biometry said ironically.

Está de más la explicación, pero bueno: ironía como iron, de hierro. Aunque es un buen chiste, Ilsa me recalcó que el solo hecho de que mi biometría hemática me hablara no tenía mucho sentido. Lo bueno es que han pasado los días y finalmente crackeé el sistema: en mi espíritu desembocaron un montonal de Swifties en español. Les comparto lo que llevo hasta el momento, subrayado, mientras agarran onda swiftera.

“Querida, si seguimos así, completaremos la docena de pollitos para diciembre”, le dijo el gallo a la gallina, apoyándola.

“Me serví un chingo de comida y se ve buena, pero creo que no me la acabo”, flaqueó Felipe.

“Supongo que le gusta más la lengua que los dientes”, se remordió Ix.

“Nos vemos cuando seas menos niña en tus relaciones”, le gritó Ely a Ix, bateándola.

“Suponemos que el problema se originó en el departamento de higiene”, murmuró el vicepresidente lavándose las manos.

“Cuando llegas, calientas tanto que debería embarrarte en manteca y comerte”, adoró Ix a C.

“Sólo un enfermo piensa en sexo todo el tiempo”, le dijo bien curada Ely a Ix. (ese es de Ely)

“En esos negativos encontrarán la verdad de mi cambio de sexo”, reveló Glenda.

“¿Podría dejármelos a 100? Tengo la capacidad económica de un niño”, regateó el cliente.

“Si la gimnasta puede hacer esas flexiones, es por las drogas y nada más”, dijo el inspector, torciéndola.

“No me gusta que me traten como a una cosa”, objetó la feminista.

“Si te recomiendo estos tintes y peróxido es porque a mí también me cagan las güeras falsas”, aclaró el estilista.

Mercados urbanos

Foto de un paseo por los mercaditos urbanos del centro de Monterrey. Más en Flickr.

La ciudad y la fiesta

The city is itself ‘oeuvre‘. a feature which contrasts with the irreversible tendency towards money and commerce, towards exchange and products. Indeed, the oeuvre is use value and the product is exchange value. The eminent use of the city, that is, of its streets and squares, edifices and monuments, is la Fête (a celebration which consumes unproductively, without other advantage but pleasure and prestige and enormous riches in money and objects).

– Lefebvre. “Right to the city”. Writings on cities.



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