En un libro de Bathroom Reader que Iván trajo al departamento dedicaban una sección al juego de palabras en inglés llamado Tom Switfy, derivado de una serie de libros para jóvenes. Su objetivo es hacer un doble sentido entre una frase citada (o una línea de un diálogo) y la descripción de cómo fue dicho. Desde un principio me intrigó el ejercicio, pero no fue hasta hace unos días cuando vino a mí el primer Tom Swifty en inglés, luego de que me hicieran un examen de sangre y delineara un chiste anémico:
“I bet a low HCT might look good on your report if your boss is hiring anemic professionals”, my hematic biometry said ironically.
Está de más la explicación, pero bueno: ironía como iron, de hierro. Aunque es un buen chiste, Ilsa me recalcó que el solo hecho de que mi biometría hemática me hablara no tenía mucho sentido. Lo bueno es que han pasado los días y finalmente crackeé el sistema: en mi espíritu desembocaron un montonal de Swifties en español. Les comparto lo que llevo hasta el momento, subrayado, mientras agarran onda swiftera.
“Querida, si seguimos así, completaremos la docena de pollitos para diciembre”, le dijo el gallo a la gallina, apoyándola.
“Me serví un chingo de comida y se ve buena, pero creo que no me la acabo”, flaqueó Felipe.
“Supongo que le gusta más la lengua que los dientes”, se remordió Ix.
“Nos vemos cuando seas menos niña en tus relaciones”, le gritó Ely a Ix, bateándola.
“Suponemos que el problema se originó en el departamento de higiene”, murmuró el vicepresidente lavándose las manos.
“Cuando llegas, calientas tanto que debería embarrarte en manteca y comerte”, adoró Ix a C.
“Sólo un enfermo piensa en sexo todo el tiempo”, le dijo bien curada Ely a Ix. (ese es de Ely)
“En esos negativos encontrarán la verdad de mi cambio de sexo”, reveló Glenda.
“¿Podría dejármelos a 100? Tengo la capacidad económica de un niño”, regateó el cliente.
“Si la gimnasta puede hacer esas flexiones, es por las drogas y nada más”, dijo el inspector, torciéndola.
“No me gusta que me traten como a una cosa”, objetó la feminista.
“Si te recomiendo estos tintes y peróxido es porque a mí también me cagan las güeras falsas”, aclaró el estilista.