Limpiando

En mi última tarde mundialista, me quedé atrapada en el pasillo de mi edificio. Las llaves están en el sillón, al alcance de un zarpazo, si no fuera por la pared entre nosotros. Mis manos apestando los desechos del gato -y toda la superficie del celular en el que escribo ahora-. El gato maúlla porque sabe que está por su cuenta y no quiere ser como uno de esos hijos que no volvieron a ver a sus padres cuando les dijeron que iban por cigarrillos. La batería acabándose. La puerta de seguridad haciendo su trabajo. El mensaje de auxilio enviado y contestado. El tiempo que falta para que me liberen. Y el otro mensaje que me llega por mi canal de preferencia, el de los subtextos: estaba tratando dejar la basura afuera, de limpiar la casa, y lo que terminé sacando fue a mí misma.

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