La realidad percudida de David O’Reilly

Please Say Something

Artículo en Picnic Magazine

La realidad percudida de David O’Reilly
por Issa Villarreal
Publicado en Picnic Magazine, número 38: “Guerreros” (marzo 2011). Gracias a Rafadro. Diseño de Flushdelay.

¿Y qué si hacemos de la realidad el mayor enemigo? ¿El fotorrealismo, la representación transparente de normalidad, la consistencia con nuestro mundo externo? ¿Qué si eso está de más, nos sobra, y decidimos vivir en ese espacio que todos los días alguien más refuta y entiende como error?

El artista irlandés David O’Reilly, de 25 años, ha levantado un rechazo constante a la estética de lo real en la primera década de su carrera. Bienaventurado, no ha tenido ninguna baja al relatar sus historias adultas de soledad, absurdo y azar en su medio de elección: la animación por computadora.

David es una contradicción andante. Físicamente impone por su altura, su delgadez y su corte de cabello como diseñado por los hermanos Coen. Su carácter es volátil: va de la voz madura a la emoción de niño de un momento a otro. Al igual que sus personajes (animales, niños, y adultos caricaturizados), en pocos segundos hace que todas las expectativas de inocencia queden disueltas.

Renuente a las fotografías y al video, accedió a platicar en una pequeña sala de cine vacía que luego se poblaría de accidentes, palabra esencial para describir su trabajo.

“La animación es un proceso que no es más ni menos perfecto que la acción en vivo, grabar con una cámara, lo que sea”, dijo, serio, “Tiene sus propias cualidades. Y una de ellas es que de cierta manera es orgánica y que obtienes resultados que no esperas. Y eso es lo que un accidente es.”

Ruido gris, retículas solitarias, polígonos y coordenadas son algunas de las imperfecciones que crean el estilo no pulido de David. Estos “accidentes” vienen a él durante el proceso de producción, y son su material preferido para crear mundos discrepantes. Forja paisajes urbanos rizomáticos, y también espacios naturales matemáticos. Deconstruye personajes, objetos y ciudades sin que éstos dejen de andar.

“Se trata de trabajar con las fuerzas del mundo”, explicó, “Creo que la única forma de hacer cosas es trabajar con todos los problemas, con los obstáculos que tienes ahí, y usarlos para tu propio beneficio. Es trabajar con tu propio entorno, tu panorama de ideas y con lo que está ahí afuera, y las posibilidades que tienes.”

“Hay mucho tiempo en el que algo inesperado puede ocurrir y eso es lo que vas a necesitar.”

El armamento de David contra la realidad es potente: su obra animada incluye 8 cortometrajes que han obtenido más de 20 reconocimientos por festivales de cine y animación.

Que haya optado por el formato corto tiene una justificación bastante sencilla: en animación los proyectos son laboriosos y de larga duración. Sólo si son breves puede desarrollarlos por sí mismo. En un do-it-yourself único, combina la obsesión de un programador computacional con el compromiso artístico de un director de cine.

Su nueva obra, The External World (2010) tardó un año en ser producida a pesar de durar 15 minutos. Éste promete voltear al mundo en risa: más de 50 personajes insultan al corporativismo, los estilos de vida urbanos y la cultura pop en una rapsodia de breves escenas absurdas. A pocos meses de su estreno, ha obtenido reconocimientos importantes como el del Festival de Cine de Venecia.

También logró estar en la mira internacional con Please Say Something (2008), la historia de una relación abusiva de un gato y un ratón de vida citadina, su anterior proyecto. Fue premiado con el Oso de Oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín por mejor cortometraje.

El trabajo de David ha estado presente en pantallas desde antes que pudiera adjudicarlo bajo su nombre. A los 19 años tuvo la oportunidad de unirse al estudio de Shynola, sus grandes ídolos, encargado de producir videos icónicos para bandas como Radiohead y Blur.

“Se sintió como lo más grande del mundo”, aceptó con una exageración infantil, y no es para menos: lo invitaron a trabajar como animador 3D, mudándose de Irlanda a Inglaterra.

Entre sus actividades con Shynola, creó la animación detrás del video “E-Pro” de Beck (Guero, 2005), y secuencias para la película Hitchhiker’s Guide To Galaxy (2005). Después, cuando continuaron por sus respectivos caminos, trabajaron juntos en el video de U2 “I’ll Go Crazy If I Don’t Go Crazy Tonight” (2009), del que David se haría cargo a sus 23 años.

Cada proyecto mantiene una distancia enorme de la animación comercial que conocemos, la de Pixar o la televisión para niños; en parte, por su crudeza gráfica y emocional. Aún así, su trabajo no es el cine ni los videos musicales, comentó. Lo suyo es ese otro mundo.

Si una imagen vale más que mil palabras, la imagen animada, controlada y cuidadosamente pensada, vale un millón.

En su ensayo “Basic Animation Aesthetics”, publicado en la revista Objects Magazine, David entra de lleno a discutir el por qué de su estética percudida. Desentraña técnicamente su corto Please Say Something y la cantidad de reglas de animación que decidió seguir –y abandonar– para construir una ciudad erigida sobre líneas y bloques sólidos, visualmente demandante. Señala que para él es prioridad, más que buscar que una obra se vea real, buscar que se sienta real.

Hacia el final del ensayo, da una estocada final para nuestra realidad triste y a los artistas que no cuestionan sus elecciones. Escribe: “Aquellos que no estén completamente conscientes del material estético de sus mundos se revertirán a la toma de decisiones predeterminada, esencialmente a la doctrina común, o mediocridad”.

Así, doblemente derrotada, ni quien quiera vivirla.

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One Response to La realidad percudida de David O’Reilly

  1. Sin duda digo que he visto atentamente este post porque
    es una cosa que busqué en google y aún no fuí capaz de
    encontrar aquello que necesitaba.

    Gracias

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