Cambio palabráico

Desde que escribo en Global Voices Online me llegan propuestas repentinas y curiosas. Desde participar en revistas en línea de mujeres africanas, hasta opinar acerca del asunto del narcotráfico en Michoacán para Al Jazeera. De vez en cuando cedo a algún territorio no muy violento, paso a pasito. El mes pasado dije que sí a enseñar cómo bloggear en línea. En menos de un mes ya me habían asignado a alguien, así como a otros 30 chicos de Global Voices, quienes fuimos incluidos en una campaña para justicia climática (Climate Justice) con MS Action Aid, como mentores de chicos de Dinamarca y África.

Después de un par de correos sé que mi alumna vive en una isla pequeña de Dinamarca, en una ciudad de la que nunca había escuchado. Su isla es más o menos del tamaño de mi estado, lo cual me emociona un poco por la idea de estar rodeada de agua y propiamente sentirlo. Ella se llama Anne, tiene 29 años y hasta el momento conozco poco de su vida. Le he comentado a mis jefes-editores que le enseñaré a usar los blogs -y un poco a vigilar la actividad de su comunidad- desde un punto de vista cotidiano y práctico. Más pensando en lo que pasa aquí -en este lugar intangible- que en mis otros lugares semi-periodísticos. Tengo una idea vaga de cómo podría enlazar eso con el asunto climático -es más o menos el enfoque que tiene mi madre de unos meses para acá- y espero aprender algo de regreso. No pido mucho, puede ser algo sencillo como flotar: enseñar sin un salón, conocer sin ver a la cara, dar ejercicios sin conocer bien el curso, escribir sin usar la pluma, estar en Dinamarca estando en México. No me caería mal una reformulación un poco violenta de algunas actividades cotidianas. Más importante: que funcione. Fondo y forma, fondo y forma.

MS Action Aid
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