Finalmente, en 1986 Yola grabó su primer LP bajo el que hasta hoy es su nombre artístico. «A Papá le gustaba decir no hagas tango cuando alguien exageraba, a mí me pareció perfecto como nombre de batalla. En el primer demo hubo un error tipográfico y Tango quedó en Tengo. Decidí adoptarlo.» Aclaraba Yola Tengo en una entrevista a Ruta 66. Esta confusión daría origen a uno de sus últimos singles, La Historia de Yola Tango, de donde toma el título este post.

(…) Al hablar de Yola Tengo es imposible eludir un conocido y escandaloso capítulo de su historia musical, siempre ecléctica y controvertida. En 1995 Yola Tengo firmó contrato con una conocida marca de agua embotellada mexicana editando catorce canciones dedicadas a promocionarla. Electr-O-Pura tuvo un éxito sin precedentes (ni consecuentes) para Yola Tengo. Quizá su trabajo más popular hasta la fecha y, sin duda, el más controvertido. En él integra de manera sorpresiva influencias atípicas como la música ranchera en Se Nos Murió Pablo y la cumbia en No Digas Nada (Pollo Caliente). Sin embargo lo que quedará para la historia no será tanto la música como el revuelo causado entre los mexicanos que la acusaron de venderse al sistema y de haber traicionado la escencia misma de su música.

El artículo más freaky (y al mismo tiempo “más correcto”) que he leído acerca de la trovadora de la Nueva Canción Yola Tengo, disponible en Popmadrid (a quienes, al parecer, no les hace tanta gracia como a mí). Felipe ha llamado al artículo algo cercano a The Onion en español. Lo hizo nuestra querida Ortega y cassette (también conocida como Daniela Franco).