No hemos de apresurarnos demasiado en idealizar la situación de los escritores de Londres en el siglo XVIII. Un grupo de ellos, conocidos colectivamente como «Grub street» por la zona de Londres donde vivían, se esforzaban para no gastar más de lo que que ganaban, como antes los grupos de Amsterdam y Venecia. Lo mismo que en Amsterdam, este grupo incluía una cantidad de protestantes franceses emigrados y particularmente activos en el periodismo. Incluso para los más exitosos, la nueva libertad tenía su precio. [Dr.] Johnson probablemente habría preferido escribir sus libros que compilar un diccionario, y [Alexander] Pope trabajar en sus poemas a traducir a Homero. [David] Hume escribió sobre historia porque venía mejor que la filosofía, y si regresara a la Tierra y consultara el catálogo de la Biblioteca Británica, probablemente se ofendería al verse mencionado como «David Hume, historiador».

– Briggs, Asa y Peter Burke. De Gutenberg a Internet: Una historia social de los medios de comunicación. Taurus, 2006. p. 75.