La gente suspicaz encuentra un motivo para el suicidio en cada frase. Los inocentes viven instalados en su único día. Los autores malos se empeñan en llevar una vida digna de ser contada, sin tiempo para más que unas cuantas ráfagas de vida telefónicamente compartible. Otros, ya hartos, se encerraron en su habitación y la forraron con corcho.

Del texto “Dificultades” de Antonio Luque en PlayGround. Por pasar de la dispersión a los argumentos, creo que esta vez sí se enojó.