Me he encontrado con el blog de Antonio Luque, aquel hombre de pluma fina y lengua fatal que escribe canciones con el grupo Sr. Chinarro. Para mi fortuna este año lo he conocido cuando vino de visita a Monterrey y desde entonces desprenderme ha sido difícil, más aún con amigos tan fanáticos como Puny y Arturo.
Les dejo un poco de él, un texto breve que se llama “Los huevos del escorpión“:
A una playa de las Islas Canarias llevaron arena de un desierto africano. Miles de huevos de escorpión eclosionaron tiempo después para sorpresa de niños y mayores. Los socorristas dejaron los ligues de verano. En la Peña de los Enamorados una cantera dejó un mordisco apasionado. La industria pica piedra abandonada se da un aire al Partenón. Me gusta el estallido de las botellas vacías. Cuidemos la naturaleza. El viento y el mar arrancan las banderas azules. En Cádiz miraba los diferentes colores de los granos de arena, buscaba los transparentes, pensaba que sólo esos servirían para hacer vidrio, nunca tuve paciencia para juntar tantos como para un litro. Trabajos forzados en la cantera minúscula y fácil, tumbado en una toalla húmeda. Antes daban dinero por los envases. Primeras cervezas. Coca cola para los socorristas. Una vez les ganamos al béisbol. Otra vez me hice polvo un dedo con una puerta y me llevaron en la zodiac a la casa de socorro. Mientras duró el viaje no me dolía nada. Necesito una barca. Prometo que no necesito nada más. La barca es lo último. En una tienda de ultramarinos vi a un pobre hombre comprar medio litro de Don Simón envasado en una bolsita de plástico. Para navegar mi único título podría ser una etiqueta de anís del mono. Tampoco es que vea guardias civiles ni autoridades mar adentro. Mientras dure el viaje no sentiré dolor. Voy a chuparme el dedo. Anís. Cuando nací levantaron una presa en Egipto que va a ahogar a los dioses en su descanso tras la creación del mundo. Necesito descansar. Duermo bastante. En Girona pisé un erizo marino. Un chiste gaditano compara la fiesta en que se los comen con cierto tipo de películas. Un amigo mío salvó a otro de morir ahogado en Tarifa. No se conocían. Eran amigos de lugares diferentes. Tampoco es que tenga tantos. Casualidad. Qué bien se está en la arena mojada cuando has estado camino del fondo. Ni el mar deja a la tierra tranquila. Leo mi horóscopo mejor.
Me ha hecho el día. La foto la ha tomado mi amigo Guillermo. Y mira que ahora escribo como española’o.

hello from sf, fellow blogger. i like your mexican blogging style.